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El arroyo Maldonado
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Su nombre se pierde en la leyenda. Algunos cronistas de la primera fundación de Buenos Aires cuentan que en los días de gran hambruna una española huyó del poblado para salvar su vida. Se guareció en una cueva donde encontró una puma que estaba pariendo. Luego de un desmayo, comprendió que la fiera no iba a hacerle daño y le ayudó en su parto. Luego permaneció unos días con ella, alimentándose de su caza.

Cierto día una partida española la devolvió al poblado, donde fue condenada a muerte como castigo por hacerse escapado, siendo atada a un árbol para que fuera devorada por fieras hambrientas.

No importa que me haiga dao

esquinazo tu querer...

El mejor tiempo fue ayer;

Aquí te espero al costao

del arroyo Maldonado

y al arroyo has de volver.

Alberto Vacarezza y Carlos Mauricio Pacheco, sainete "El arroyo Maldonado"

Cuánta sorpresa se llevaron los españoles cuando días después encontraron a la mujer con vida, porque aquella puma a la que había ayudado en su parto la había protegido de las otras alimañas. Desde entonces, el arroyo que corría a los pies del árbol del suplicio ostenta su nombre: Maldonado.

El arroyo Maldonado fue desde antiguo uno de los límites naturales de la ciudad, aunque carecía de importancia. Era simplemente una zanja sin atractivos de unos 15 mts. de ancho nacida en el actual San Justo, que podía llevar zozobra a la escasa población de la Buenos Aires colonial cuando sus aguas crecían por obra de las lluvias, inundando grandes extensiones de la planicie que cruzaba hasta su desembocadura en el Río de la Plata.

Desde antiguo había marcado el límite norte de la ciudad, adquiriendo más importancia cuando por iniciativa de vecinos del partido de Flores, el gobierno provincial decidió en 1855 la fundación del pueblo de Belgrano. El arroyo serviría de límite al luego designado como partido de Belgrano, y también a la ciudad de Buenos Aires.

Mientras cruzaba campo abierto y deshabitado, sus inundaciones no interesaban. Sólo cuando estuvo incorporado al éjido urbano, importaron mucho sus desbordes.  Comenzó a existir entonces a partir de 1880 (Belgrano fue designada ese año capital provisional de la nación, y ciudad en 1883), con noticias acerca de inundaciones, ahogados, proyectos de canalización, loteos, construcciones de puentes, etc. Fue entonces que entró a la historia y la leyenda, vale decir, fue inmortalizado por las crónicas, brilló en el tango y deslumbró en el sainete.

Debutó siendo las orillas, el arrabal salvaje, cada vez más cercano y peligroso porque se iba poblando con la ralea humana que desembocaba con facilidad en el delito y el vicio, antes que en el trabajo. Zona belicosa y traicionera. Tierra de nadie, áspera y matrera. Se constituyó en los bajos fondos, que solo podía ser habitada por sectores socialmente excluyentes.

También los inmigrantes arribados después de los años '80 del siglo pasado, encontraron albergue barato en la zona. Es la época en que se edificó Villa Crespo, sobre terrenos que pertenecieron a la quinta de Lebrero a fines del gobierno de Rosas. Su cuna fue una fábrica de calzado establecida hacia 1888, año en que también se remataron parcelas aledañas. Loteos baratos que se poblaron de obreros que encontraban conchabo en la fábrica cercana.

De ahí que el arroyo Maldonado presentara la alternancia de artesanos, obreros, proscriptos políticos luchadores y protestatarios, inmigrantes y nativos, con aventureros y fugitivos, la peor resaca social, el malevaje letal de caballo, chambergo y cuchillo. En aquellos días ser obrero o agitador era casi lo mismo que ser ladrón, estafador o asesino.

De esa particular mixtura social nacería el tango, aquella danza que aunque de raíces africanas, sería recreada por el fermento del arrabal, el conventillo y la mala vida de los bajos fondos porteños. Gran parte de los músicos y bailarines de esa época eran ellos mismos compadritos canfinfleros, que con encanto irresistible atraían a las rameras. De ahí que en el tango los cuerpos se acercaran lascivamente. En el conventillo también se bailaba, pero era otra la historia. En casamientos y bautismos, por razones de moralidad estaban prohibidos los cortes.

Muy cerca del Maldonado, por Palermo hubo un lugar famoso: lo de "Hansen" (como reza el tango: "Te acordás hermano / la rubia Mireya / , que quité en lo de Hansen / al guapo Rivera.."), que los conocedores definirían como una mezcla de prostíbulo suntuario con restaurant. Para otros un precursor del cabaret. Fue entonces que el arroyo Maldonado entró al mito porteño, donde sería perpetuado en un mundo de ensueño y nostalgia del ayer.

Pero como la historia de sus bravas orillas, el Maldonado también terminaría sus correrías. En 1887 comenzaron a estudiarse con detenimiento los problemas ocasionados por sus peligrosos desbordes.  Dos franceses, los ings. Alfredo Ebelot y Pablo Blot,  plantearon construir un canal que uniría el Riachuelo con el arroyo Maldonado, que sería rectificado y dragado para hacerlo navegable, obteniéndose una vía de transporte económica y rápida. Tras muchos debates en la Legislatura porteña, el proyecto fue desechado.

En 1918 surgió un nuevo proyecto que abogaba ahora por el entubamiento. Las orillas del Maldonado habían ido transformándose paulatinamente, albergando con el transcurso del tiempo barrios donde pululaba la clase media y el buen vivir, especialmente gracias a los gobiernos radicales. Una significativa alternancia de pequeña burguesía con casa propia y clase trabajadora. Palermo se transformó crecientemente en asiento de una clase de nuevos ricos.

La canalización proyectada se dividía en tres tramos de características diversas, incluyendo un tramo de canalización abierta. La canalización cerrada se proyectó con el objetivo de que la parte central de la cubierta soportara el peso de muchedumbres compactas, suprimiendo el aspecto antiestético que ofrecía la vista de un canal de desagüe atravesando la zona más urbanizada de Buenos Aires. Además, permitiría incorporar al municipio una amplia avenida de por lo menos 7 kms. de largo, con un paseo central de 14 mts. de ancho.

Cuando las obras comenzaron en 1928, ya se habían introducido algunas modificaciones al plan original, desechando definitivamente el tramo de canalización abierta. Todo el trayecto del arroyo Maldonado sería entubado.

La cuenca tributaria del cauce del Maldonado medía dentro de la Capital Federal 5.050 hectáreas y 5.900 hectáreas fuera de ella, en sus nacientes. Para entubarlo en toda su extensión se ensanchó y profundizó el cauce formando un canal.  Se construyó enteramente la estructura en hormigón armado, exceptuándose el piso que era de hormigón sin armar.

Comenzadas las excavaciones en 1928, los trabajos progresaron rápidamente alcanzándose los 8,1 kms. hacia 1933, a la altura de Flores. El tramo siguiente, entre Flores y Liniers, de mantuvo demorado por algunos años. El 1937 se reiniciaron las obras, demoliéndose el puente sobre Avda. Segurola y continuando el entubamiento hasta la Avda. General Paz.  También se construyó un canal aliviador del curso superior del Maldonado, haciéndolas desaguar en el arroyo Cildañez. Otras obras especiales fueron concretadas para solucionar el problema de las inundaciones de las avenidas Vértiz, Cabildo y Luis María Campos.

El plan inicial era entubar el arroyo y construir sobre el techo una calle. En 1933 era intransitable y depósito de basuras. Ante el clamor del vecindario, se construyó una avenida desde Palermo hasta Segurola (70 cuadras), que luego fue proseguida hasta la General Paz. En 1937 se inauguraron 50 cuadras. Definitivamente, en 1953 se concluyó el último tramo.

Fue entonces habilitada en toda su extensión la actual avenida Juan B. Justo, que atraviesa los barrios de Palermo, Chacarita, Villa Crespo, Paternal, Caballito, Villa Gral. Mitre, Villa Santa Rita, Flores, Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro, Versailles y Liniers de la ciudad de Buenos Aires.

Lic. José Oscar Frigerio


Basado en:

José Oscar Frigerio, "El arroyo Maldonado no sólo corre en la leyenda", Todo es Historia, N° 219, Bs. As., julio de 1985.

Diego A. del Pino, "Historia y leyenda del arroyo Maldonado", Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, Cuaderno N° XXXVII, Bs. As., 1971.


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